Y Odin dijo: Un lobo que duerme no obtendrá su alimento y una batalla no se gana descansando.
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jueves, 2 de agosto de 2012

De canciones arrulladoras


De canciones arrulladoras:
Gris, frío, duro.
Acogedor fragmento de suelo,
En las noches haces las veces de aposentos.
Grises también son las mantas que me arropan,
En ellas se leen las historias de esta ciudad.
Un bloque de arcilla cocido es lo que me sirve de almohada.

A mi no me despierta el cantar de los pájaros,
Quizás algún conductor ebrio que hace chillar sus neumáticos contra el asfalto.
Yo no tengo cantos que arrullen mi sueño.

Mares de piernas oscilantes,
como péndulos bailan frente a mi,
Yo permanezco invisible a sus ojos.

Manos afanadas en constante movimiento
se esconden en sus trajes de paño,
Ajenas,
ignorando mi realidad.

Un pequeño vaso de papel yace a mis pies.

Noto algo distinto,
una de esas indiferentes manos
toma conciencia de mi existir.
Se abre, algo cae.

Aquel individuo,
dueño de la mencionada mano,
parece ignorar lo sucedido.

Su mano notó mi presencia,
él siguió su camino.

viernes, 15 de julio de 2011

Bienvenidos sean todos y todas.

Por fin me decido, he empezado a escribir mi diario.
El motivo de hacerlo no es otro sino el de contar mi vida, pero ¿a quien contaré sobre esta?, la verdad no me interesa en lo más mínimo a quien lo esté haciendo, de hecho no me interesa si nunca se llega a saber de esta, con que estas hojas la conozcan bastará para mi.
Y podría ser que la razón de estar escribiendo esto fuera más interesante que la simple necesidad de ser conocido por alguien diferente a mi, tal vez sería mejor que no hablara tanto sobre mi e intentara dejar un poco de lado esta extenuante vanidad que tanto me caracteriza.
Pero bueno, no pienso plasmar falsas impresiones (que podrían ser mejor recibidas). Acá pienso hablar de mi, sin ninguna intensión de objetividad o justicia con mis opiniones. para mi yo siempre tengo razón (sé bien que usted, o ustedes, o en general la humanidad no concuerde en esto conmigo, pero eso es porque están mal).
Siendo esta la primera ves que intento contarle algo a estas hojas, creo que lo mejor sería darme a conocer.
Sí usted está leyendo esto (no me importa si nadie lo lee, me gusta pensar que si), supongo que se preguntará quien escribe estas páginas. Pues bien, intentaré responder de buena manera a esto.
Mi nombre, ese lo omitiré, no creo que influya mucho en la manera en que usted pueda llegar a ver mi vida.
Mi lugar de nacimiento, mi infancia, de esos creo que si vale la pena hablar... En esos momentos pocas dificultades se presentaban en la familia, una situación económica estable, una salud decente, había poco por lo que quejarse... Ah, que bellos recuerdos llegan a mi mente, fue linda esa época, como pocas lo han sido. Pero como siempre, algún problema tenía que surgir. El problema fui yo. Y no fue problema mi nacimiento, de hecho este fue motivo de celebración. Fui problema en el momento en que empecé a estudiar. Y no porque a mis padres o a mi familia les disgustara que aprendiera comencé a ser problema, el motivo fueron gastos económicos. En mi casa aborrecían el momento en que necesitaban gastar dinero en mi (con mi hermano y hermana nunca tuvieron problemas), más que todo si de alguna salida pedagógica se trataba. Nunca entendí el porque de tal fastidio, había días en los que pensaba que lo que fastidiaba era yo. Un tiempo después noté que en cuanto a asuntos monetarios no iba muy bien el tema en la casa, lo cual llevó a una prácticamente obligada mudanza. Pasamos de estar en uno de los más prestigiosos barrios de la ciudad a terminar en un pequeño barrio de invasión que apenas empezaba. Frente a la casa, recuerdo bien que había unas flores anaranjadas, las cuales mi madre contemplaba cada mañana. Era tal vez lo único que le podía traer alegría en ese momento, y ella solía ser una mujer feliz.
Mi padre, por el contrario, no gustaba mucho de la naturaleza. Él más bien se dedicaba a otras cosas, como tomarse su “juguito de cebada” (como él llamaba a la cerveza) en un ritual casi sagrado con los amigos que consiguió en el barrio. Como ya dije, nosotros estuvimos en los inicios de la invasión y gracias a esto fuimos bien acogidos en el lugar. Más que un barrio pobre parecíamos una familia, una familia medio grande y que crecía rápidamente, con todo tipo de personas (algunas que hubiera preferido no tener cerca), y aunque estuviéramos jodidos todos social y económicamente, seguíamos siendo esa extraña familia.
Recuerdo mis primeros años de adolescencia, estaba cambiada. Fue en ese entonces que la gente comenzó a mirarme raro en el barrio, y en general por todo lado por donde pasaba. Recuerdo que en casa debía actuar como cualquier adolescente impulsado por un sancocho hormonal, aunque de ves en cuando no era precisamente lo que haría sentir orgullo de un hijo a un padre tan conservador como el mio.
No recuerdo exactamente cuando, creo que fue a los quince años, que decidí contarle a mi padre todo. El asunto fue que sólo lo decidí, pero nunca tuve el valor para decírselo, y de hecho hasta hace poco, ya achacoso por la vejez, se enteró. (y no por mí cuenta).
Más o menos una semana después del patético intento de contarle a mi padre, empecé a salir mucho por el barrio y a conocer a hombres y adolescentes de todas las edades, y cada ves que sabía que me vería con alguno, me arreglaba durante horas para que el susodicho, y en general cualquier ser humano, contemplaran lo bella que estaba empezando a ser.
Y todo iba muy bien en el barrio y sus sectores aledaños con el tema de mis conquistas, pero cuando se regó el chisme de mi secreto, todo cambió.
Ya ningún hombre, o ninguna mujer me miraba con deseo como antes lo hacían. Ahora más bien parecía que lo hacían con asco, con desprecio.

Ya llegando a una edad más madura, unos veinte años por ahí, decidí dejar la casa y alejarme del barrio.
Como venía de un lugar tan jodido, tenía que buscar trabajo para poder tener donde vivir, y.... la verdad odié esos primeros meses de trabajo, aunque era de esperar que a alguien como yo (y más viniendo de donde yo venía) sólo le aceptaran en un trabajo así.
Aunque realmente detesté esos primeros meses, después empecé a disfrutarlo mucho, sobretodo por que siempre podía cumplir con ambos papeles en la situación. Además, los clientes que me frecuentaban y las pocas clientas que fueron a verme, siempre eran una excelente paga, lo cual me permitió conseguir una pieza decente en el centro de la ciudad.
Empecé a coger bastante fama en el sector y ámbito en los que me movía. No sé porque tanto éxito, pero para muchos era la más bella, para otros, cuando lo veían, era el más bello y... digamos que para el resto era o un asqueroso monstruo o lo más bello-bella del lugar.
Y tal vez eso de ser tan amada y deseada fue lo que re despertó esa vanidad que tenía escondida desde que deje la invasión.
Hoy día, a mis treinta y cuatro años de edad sigo en el mismo empleo, con el mismo éxito con el que inicié.
Y si algún día quien lea estas páginas tiene curiosidad por verme, bienvenido y bienvenida sea a pasar un buen rato.

domingo, 10 de julio de 2011

Alegría.

Elevarse, cerrar los ojos e imaginarse en otro lugar.
Volar sin saber como hacerlo, morir como si se estuviera viviendo.
¡Siente como te desprendes! disfruta, siente el dolor.
Agoniza, sonríe con lágrimas de alegría en tu rostro.
Déjate llevar, no opongas más resistencia.
Sabías bien que el momento llegaría, ahora que lo ha hecho, desvanece.

El pútrido olor que de ti ahora se desprende debe hacerte sentir orgullo.
Tú ya vaciada coraza se desgarra bajo  negras aves.
Tú mirada, ahora llena de gusanos no muestra más alegría.

miércoles, 29 de junio de 2011

Humillación

No sé porque escribí esto, solo me salió.
Ahí va.


Ignorar, saber que estoy ahi y despreciarme.
Actuar con indiferencia, decir la más cruda verdad sin una sola palabra.
Devastar, con tanta facilidad que pareciese que lo hicieras como si de respirar se tratase.
Herir, sin siquiera mover un musculo.
Destruir, permitir que yo sólo lo haga y disfrutar observando.
¡Te pido a gritos que me hables, que me mires, que almenos me escupas!, pero no, tú sigues ahí, en tu nube flotante sin siquiera notar mi existencia.
Mejor dejame morir, pero deja de humillarme.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Prosa espontánea.

El día de hoy realicé un ejercicio bastante peculiar, en el cual primero se debía inducir un estado de trance y luego se empezaba a escribir oyendo jazz. En el proceso de relajación o trance inducido me sucedió algo extraño, poco después de haber comenzado, teniendo los ojos cerrados las pupilas se movían de un lado a otro sin parar, y así duré hasta que termino esa primera parte del ejercicio.
Al escribir sentía todo extraño, la mano fluía al ritmo de la música, todo fluía.
Escribí dos textos en este ejercicio, no tienen nada que ver el uno con el otro, aparte de compartir la misma técnica de creación.
Publicaré sólo uno de ellos en este post, el otro, tal vez más tarde u otro día.

Ahí va.



Ver su cara en los huesos. Sus ojos como esferas sin vida que solo transmiten muerte, tristeza, dolor. Ella sentada observando, velando por él, sufre tanto o más viéndole padecer tal agonía.
Sus pies hinchados, su rostro casi sin vida que transmite agonía nos habla. Pide a gritos partir pero el cuerpo no le deja ir
Duele verle, se sufre tanto o más que él. Todos lo sentimos como una estaca clavada en el pecho que nos desgarra, pero él aún no se va, sigue sufriendo al igual que nosotros al ver su dolor.
Recordar las ya pasadas pero no olvidadas tardes que compartí con él me hace sentir pena de mi mismo por no haberle aprovechado en su momento, pero él ya no está más.
La agonía en su cuerpo, el dolor en su mirada, el llanto en su honor.
Duele verle así, mas sería inútil pedir que se quedara o regresara. No lo hará, mejor que no esté, mejor que deje de ser, prefiero eso a volverle a ver como aquí lo recuerdo. No es grato tenerlo así en la memoria. Le duele a la mente el recuerdo del alma y la nostalgia. Ella llora sin consuelo, cantándole para que se vaya. Todos miran emotivos, yo ya me fui, pero sigo con él y aún lo estoy, como él lo está conmigo.
Oír la noticia me devasta, no sé que decir, no sé que pensar, sé que sentir, alivio por no tener que verle sufrir.
Sé que aunque duela es mejor.

domingo, 22 de mayo de 2011

Regreso a este abandonado Blog.

Bueno, ya hace bastante tiempo que no publico nada en el blog, así que me he puesto en la tarea de traerles a ustedes tres cosas.
La primera, y la que podrán ver en este post, será un texto mio.
La segunda, una película.
Y la tercera, un disco recomendado

Ahi va el texto.

***

Persistencia en el lenguaje, eternidad en la memoria.


En varias ocasiones Borges alude a la inmortalidad en sus relatos, hablándonos de esta como algo alcanzado por medio del lenguaje. En varios de sus relatos encontrados en El Aleph podemos observar varios ejemplos de esto.
En “El Inmortal” Borges nos cuenta sobre un hombre que decide salir en busca de un río que se supone le brindará la inmortalidad. Empieza su travesía con un buen grupo de hombres, quienes son sus seguidores, pero al cabo del tiempo todos mueren dejándolo sólo. Ya después de haber viajado por su cuenta un tiempo, la muerte parece también querer tomarlo, y próximo a perecer por la deshidratación bebe de un río por el cual corre agua turbia y arenosa, sin saber que precisamente ese era el río que tanto había anhelado encontrar y por el cual sus seguidores habían muerto. Cerca al río habitaba una tribu de trogloditas, los cuales resultaban extraños para el viajero, quien después de haber estado mirando como un observador externo un tiempo, decide salir de donde se encontraba para continuar con su búsqueda de la ciudad de los inmortales, y desde este punto es acompañado por uno de los trogloditas quien decide seguirlo en su travesía. Éste, que se hace llamar Argos, dice ser quien escribió La Odisea y también le dice al viajero que aquel turbio arroyo del que había bebido era en realidad el río de la vida eterna y que gracias a este la gente de su tribu era inmortal.
En esta ocasión la inmortalidad alcanzada por el troglodita (Homero) es una que se refiere no a la inmortalidad de la carne o del espíritu, sino a la del pensamiento, la ya mencionada inmortalidad en el lenguaje. Podemos decir que Homero es inmortal en su obra y lo seguirá siendo hasta que esta deje de ser leída por los hombres.
En “La escritura de Dios”podemos observar otro homenaje al lenguaje, pero en esta ocasión no como fuente de vida eterna, sino como ese algo que da poder de regir sobre algo o alguien. En este caso, Tzinacán, preso en la cárcel recuerda que Dios previendo el fin de los tiempos escribió, una sentencia mágica el primer día de la creación. Piensa que ese mensaje divino debe estar escrito en algo inmutable para que perdure a través de los siglos, quizá un río, una montaña o en él mismo, pero después se da cuenta que todo eso puede mutar con el tiempo.
Un día pensó: “¿qué tipo de sentencia podría escribir un Dios?”, pero se dio cuenta que Dios no necesitaba ninguna sentencia, con una sola palabra podía abarcar la plenitud.
Fue entonces cuando ocurrió la unión con la divinidad, vio una rueda que estaba por todas partes, bastaría pronunciar las catorce palabras escritas para regir la tierra. Pero en ese momento eso carecía de importancia, porque él ya no era nadie.
Y tal vez Tzinacán ya no era nadie porque como el mismo dice, ni siquiera él se acuerda de él mismo, y creo yo, que si uno no se recuerda, es difícil que alguien más lo haga.
Emma Zunz: En este relato el padre de Emma, perdura en el lenguaje al igual que Homero, pero no lo hace de la misma manera, no, él permanece para Emma expresado en su voluntad, resguardada por el lenguaje. Y si no fuera por el lenguaje Emma no se habría enterado de la muerte de su padre ni del nombre del responsable del suicidio de este.

Realmente dudo que se tenga conciencia del poder que puede brindar el lenguaje a los hombres, no sólo como camino de la comunicación, sino como ese algo que nos da la posibilidad de dar orden al caos, tener control sobre las cosas (tal vez también sobre las personas) y sobre todo que nos permite postrarnos en la eternidad de la memoria y en la persistencia del lenguaje.
En el lenguaje, si tenemos suerte prevaleceremos, de lo contrario seremos olvidados en el intento.

miércoles, 27 de abril de 2011

Inmortalidad.


Suponer... ¿Qué mejor manera de empezar un texto cómo este?
Supongamos que yo, como Borges, también tengo otro yo, ese otro que puede ser inmortal, puede perdurar a traves de siglos, de eras, de pensamientos, ese otro yo que vive en el lenguaje y es lenguaje.
Y no seré yo, el que no es lenguaje, quien sea recordado. Si es que alguna ves lo llego a ser.

Ya que empecé suponiendo, continuaré haciendolo un poco más.
Talvez ahora más que suponer, imaginaré, y le pediré a usted, lector, que lo haga conmigo.
Imagine, imagine que nuestro mundo, nuestra vida, nuestro todo es como el Ajedrez, como el Ajedrez de Borges. Imagine al universo, cosmos o en lo que usted crea que estamos parados como una eterna (pero no infinita) secuencia de tableros, en la cual, usted controla a las piezas, pero a la vez es controlado por algo o alguien más que lo trata a usted como una simple ficha de este juego. Sólo piense en eso, imagine que usted, al igual que las piezas que usted cree controlar, también es controlado, bien sea por ese ente que llamamos destino o por algo superior o simplemente más grande que usted, como algún dios o ser superior.

Desaparecer... ¿No todos lo haremos en algún momento?
Esto último no es una suposición, támpoco algo que yo imagine o le pida a usted que lo haga. No, esto es una afirmación, y talvez de las pocas (si no la única) verdad absoluta.
Llegará el momento, talvez por muchos temido, en el que esa parte, ese ser que no es el inmortal, quede en el olvido.
Será en ese momento, cuando el tiempo lo haya deborado y la tierra ya lo haya consumido, que seré, totalmente olvidado.
Ya cuando esto haya sucedido, ya cuando no me recuerden a mi, ahí, en ese momento, dejaré de existir. Nada somos si no nos imaginan, nuestra existencia es solo el reflejo de un vago pensamiento.

Ya cuando todo esto haya sucedido, mi otro yo seguirá ahi. Ese que por medio de tintas y papiros alcanzó la inmortalidad.
Él, o ese (¿o yo?), supo mejor que esa parte de mi que ahora yace en un hoyo el saber vivir.

Sé que no podré luchar jamás contra ese ser inmortal.




Algunas veces me pregunto ¿Realmente fuí yo quien creó a ese otro yo que sabe (o almenos intenta) alcanzar la inmortalidad? ¿O es que acaso es él quien me ha creado a mi.

viernes, 25 de marzo de 2011

Sobre la opinión.


Sobre la opinión en el periodismo:

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Ignoro si el lector de este breve artículo tiene o ha tenido relación alguna con el periodismo de opinión.
Supondré que alguna vez, en algun momento de su vida, mínimamente a ojeado en el periodico un artículo del tema, y que tiene aunque sea la más mínima relación con la opinión periodistica.
Continuo dirigiendome a este lector idealizado, imaginando que aún tiene dudas en el tema y que espera puedan ser aclaradas a lo largo de este artículo. ( siendo mi intención al escribirlo el despejar posibles dudas de un lector idealizado que se cuestiona lo que intentaré resolver).

Siendo usted, lector, un ideal creado por mi mente que le interesa lo que yo quiero que sea de su interes, abordaré los que creo son aspectos esenciales en el tema y los que se supone, usted también creerá que lo son después de leer este artículo de opinión.

A continuación, talvez a manera de burla o sólo para intentar hacer más amena la lectura de este artículo, presentaré a manera de lista culinaria lo que creo necesario para escribir un artículo de opinión ligeramente decente.

Ingredientes:

Lo principal:
*Un (1) hecho o acontecimiento sobre el cual opinar.
*Argumentos que sustenten lo que se está planteando.
* Saber plantear su opinión sin tratar de establecerla como verdad absoluta.

Para adicionarle:
*Si le es posible, agregue o cite otro artículo de opinión que hable del mismo tema pero
que se plantee ideas diferentes a las suyas.
* Plantee dudas y preguntas al lector, despierte algun tipo de interes que insiten a una
investigación más a fondo del tema tratado

Metodo de preparación:
*Elija con atención un hecho o acontecimiento de su agrado, investigue sobre este para
así poder opinar.

* Saque de su “despensa” sus argumentos más solidos y agreguelos de forma adecuada
para sustentar sus ideas.
*Con mucho cuidado y evitando sonar impositivo planteele su verdad al lector, sin
exigirle que la tome también como la propia.
*Si tiene los ingredientes, muestre la opinión de otra persona, añada a su artículo para
mostrar contraste de pensamientos.
* En lo posible SIEMPRE utilice este úlimo, deje al lector algo, no le cuente todo, deje
que el también busque, si el tema le interesó, lo hará.
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Ahora, ya dejando atrás ese talvez patético intento por sonar gracioso o amenizar la lectura, intentaré ponerme más serio y ahora si, siguiendo la receta, mostrarle mi articulo sobre la opinión.

En este caso no tengo ningun hecho marcado, ya que el periodismo de opinión ha abarcado multiples y diversos temas, pero en vez de un suceso tengo algo que puede ser incluso mejor. Una idea. Una idea como puede ser el simple hecho de opinar, puede permitir trabajar de más maneras que un hecho, que tiene bastantes limitantes.
En este caso, como argumentos, usaré la información encontrada en el artículo de opinión escrito por salomon kalmanovitz titulado “La ética de la discución pública” y el articulo de Paloma Valencia Laserna “Límites en el periodismo de opinión”.
En el primero, como su titulo lo indica se habla sobre la ética, sobre la moral y sobre el respeto que se debe tener en una discución. Se deja en claro qué es éticamente incorrecto en el momento de argumentar, como por ejemplo el “argumento”
Ad Hominem, que, en ves de atacar o refutar una idea o punto de vista se dirije de forma directa al individuo, atacandolo a él como persona y con palabras que no influyen de forma directa o significativa en lo que este se encuentra argumentando.
En el articulo de Laserna, también puede ser un poco obvio el tema tratado, los límites que se presentan en el periodismo de opinión. Y bueno, ¿Cuáles son estos?
Citaré los que creo son más importantes. Primero, un problema, un límitante que se puede encontrar al esribir un artículo de opinión son las múltiples interpretaciones que el lector puede dar a lo planteado. Otro inconveniente, o límite, puede ser el hecho de no poder opinar con completa libertad sobre cualquier tema, por que, aunque se supone existe algo llamado libertad de expresión, al parecer, es una libertad con restricciones. Es decir, almenos para mi, la libertad de expresión, no pasa de ser algo idílico o imaginario, un ideal.
Y siendo este un artículo de opinión, creo que el lector debe esperar eso, una opinión de quien lo escribe.
Obviamente, acá, usted, lector, la encontrará.
Respecto a la ética, pienso que esta no solo se debe aplicar a la discución pública y al periodismo. Creo que es necesario replantear nuestra sociedad sobre unas bases morales más fuertes, veo necesario un cambio en el pensamiento social. No para hacernos felices, no, es posible que a muchas personas la moral y ética no les produzca tal sentimiento, en cambio, yo veo a la ética y a la moral como algo que nos permitirán, si se saben aplicar, crear mejores individuos en la sociedad, y por lo tanto, amenizar o mejorar mínimamente esta última.
Ahora, respecto a los límites del periodismo de opinión, creo que parte de la magía o diversíon que se pueden encontrar al escribir un artículo de opinión está en las interpretaciones que puedan darse, en los debates que puedan surgir en base a lo planteado. Talvez lo mismo que puede limitar puede también abrir un mundo nuevo para tanto el lector como el escritor.
Y respecto a esa libertad de expresión límitada, ampliaré mi breve opinión dada anteriormente. Creo que es patético que no sé pueda opinar con libertad sobre cualquier tema, no pienso que sea correcto el poner este tipo de limitantes a algo tan simple como el hecho de opinar, sea para el periodismo o para otra cosa.
Me deprime un poco que todavía se crea que la libertad de expresión en el periodismo es realmente libertad de expresión.

Y ahora, cómo el ingrediente final mencionado en la lista, no podía faltar la pregunta hacia usted, señor lector.
¿Cree usted qué hay libertad de expresión en algún ámbito o contexto?



viernes, 18 de marzo de 2011

Yggdrasil.

El siguiente es un breve texto que escribí hoy, pensando en dos cosas, la prímera, el Yggdrasil (es un árbol, el universo según la cultura nórdica y mi religión - Ásatrú -) Y la segunda, imaginar como sería estar postrado bajo la sombra de este.
Ahí va.
 Me encontraba sentado, ahí, bajo la sombra del Árbol.
La luz penetraba con delicadeza por las ramas de la copa, mi rostro se iluminaba por partes, donde el sol se filtraba.
Estaba sólo, nada ni nadie me acompañaba bajo el cobijo del Árbol del cual nadie conoce sus raíces.
Me levanté, miré hacia arriba, intentando encontrar la copa, no la ví, parece ser infiníto ante mis ojos. Me siento insignificante frente a algo de tal magnitud.
Con sólo sentir la corteza bajo mis dedos puedo imaginar toda la sabiduría que hay en el interior del Árbol, con sólo oler su madera puedo sentir todo lo que ha visto y vivido.

jueves, 17 de marzo de 2011

En memoria de un gran hombre, de un excelente abuelo.

Se encontraba ahí, sentado en esa silla verde, verde como el saco de lana que solia usar en las frías tardes bogotánas como esa.
Él, en esa silla solía sostener un periodíco o algún libro en sus manos, nunca supe si en verdad los leía.
A decir verdad, lo dudo, realmente pienso que los usaba como una máscara para esconder o disimular esa mirada de pensamiento, análisis y reflexión. Ahora, ¿sobre qué pensaba, qué analizaba y sobre qué reflexionaba? No tengo la menor idea, la verdad no me interesa, prefiero dejar en mi mente la imágen de ese hombre canoso, con la mirada perdida en unas páginas que posiblemente no leía, talvez un poco seco, talvez un hombre tosco, pero con una mirada que aún hoy, después de su muerte, me sigue intrigando.
Claro que este breve escrito sobre este hombre canoso no termina aquí, con su muerte.

Muerte, definitivamente la de él no fué digna para lo que realizó en vida. Lo que realizó en vida, fué mucho más que estar postrado en aquella silla verde. Aquella silla verde, solo fué unas de sus últimas etapas, talvez, la que lo cambió por siempre. Pero antes de eso, antes de la silla, su vida fué muy diferente, él fué arquitecto,gimnasta olímpico, tenista, padre, y ya llegando a la silla un excelente abuelo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Un breve momento, una pequeña mirada y una sonrisa envolvente.

Estábamos los dos sólos en esa pradera.
El sol iluminaba tenuemente tu rostro. El momento era de alegría nada más, todo parecía ser perfecto.
Te miré a los ojos por unos segundos, tomé tu mano y te abrazé. Sonreíste, te recostaste en mi hombro.
Y fué eso, fué solo ese momento, ese breve instante en el que para los dos únicamente el otro existía e importaba, ese pequeño pero magnífico suceso en el que descubrimos que verdaderamente nosotros únicamente necesitabamos del otro para poder ser felices. En ese breve instante descubrimos que para sonreír solo bastaba una mirada mutua.

sábado, 12 de marzo de 2011

Batalla por el honor

Tantos años, tantos meses, tantas semanas, tantos días, tantas horas, tantos minutos, tantos segundos y todo eso ahora parece no tener importancia.
Todo se resume en este instante.
Un sentimiento de fuerza y orgullo es lo único que hay dentro de mi.
Con el sudor bajando por mi frente, el corazón palpitando con velocidad, los hombros ya cansados por el peso de mi armadura. El ambiente esta tenso en el campo de batalla, nosotros estamos tranquilos, esperando la orden de atacar, siempre atentos al enemigo.
Se oye sonar el cuerno, todos sabemos que significa y montamos nuestros caballos.
Empezamos a galopar con orgullo a defender nuestro honor, y a morir haciendolo si es necesario.
Hemos avanzado apróximadamente un kilómetro cuando se ven venir las tropas enemigas, el aire se llena de gritos, el tan esperado encuentro por fín se da.
Me bajo rápidamente de mi caballo y saco mi espada, veo a mi alrededor y todos hacen lo mismo, algunos con hachas y otros con lanzas. En un momento miro hacia el horizonte, para calcular cuantos hay en el otro bando. Por lo que parece son unos trescientos, nosotros apenas somos cien.
Veo que una espada enemiga viene hacia mi, levanto mi escudo para detenerla pero este se rompe bajo el acero, ahora sólo me queda atacar. Levanto con fuerza mi espada y con un poderoso golpe destrozo el escudo de mi enemigo, con otro movimiento clavo mi espada en su pecho, entra como un cuchillo caliente en la nieve, pero él aún vive, saco mi espada de sus entrañas y mando un golpe directo a la cabeza, la sangre salpica mi rostro, la siento escurrir, llega a la comisura de mis labios, la saboreo con la punta de la lengua. Sonrio, disfruto ese sabor a muerte, veo la cabeza caer y rodar a mis pies.

jueves, 10 de marzo de 2011

Belleza para la posteridad.

Para la posteridad, posiblemente muchas personas escriban sobre sus vidas, sobre algo que los hizo felices o que los cambió. Pero yo no tengo la menor intención de escribir sobre mi vida, ya que no me interesa compartirla con el lector, yo escribiré, en cambio, sobre el fin de esta.
Si, la muerte, ese ente que tantos temen, y que en mí despierta alegria. Quiero dejar plasmado en la inmortalidad de un texto la belleza de la muerte, la hermosura de ese último aliento, de ese estertor del ser que está por fallecer. Imagine, solo imagine estimado lector, la alegría por la que se debe pasar al morir, al abandonar este mundo carnal.
 Imagine, sienta y ¡muera por siempre!

jueves, 3 de marzo de 2011

Una muerte que aún no llega.

Bueno, acá va mi primer post. Cómo les dije, encontrarían algo mio, en este caso, un pensamiento o idea transformado en un texto. Espero sea de su agrado, opinen y crítiquen, pero no sean muy duros :) .





Me resigno a morir de esta manera.

Ya han pasado varios meses desde que estoy en este deprimente recinto. La razón por la que me encuentro en el, talvez, sea revelada más adelante. Acá todo parece efímero, triste y despreciable, incluso la vida misma parece despreciable.
Los anteriores meses habían sido algo común, nunca placenteros, pero támpoco fastidiosos. Aunque mi estado de salud se encuentra deplorable desde ese entonces, sólo hasta hoy siento que pronto llegará mi muerte. Y pensar en una muerte así, tan deprimente y lamentable, me produce naúseas. No me interesa partir de una manera tan estúpida, no, yo moriré por algo que valga la pena, no por una maldita enfermedad.
No me importa que pueda suceder en mi intento de encontrar algún objetivo por el cual luchar, no me importa que tenga que enfrentar, ni mucho menos si eso me llega a ganar.
No, nada de eso me importa, yo sólo quiero morir de una manera más noble, quiero una muerte con honor.