Y Odin dijo: Un lobo que duerme no obtendrá su alimento y una batalla no se gana descansando.
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martes, 12 de abril de 2011

Corre.

Siente los pasos detrás siente sus voces acercarse siente sus manos a punto de alcanzarte corre corre no dejes que te atrapen siente el sudor bajar por tu frente siente tu corazón estallar corre corre no mires atrás te van a alcanzar corre corre se están acercando no te detengas no importa el cansancio huye corre huye y corre y no te detengas.

lunes, 11 de abril de 2011

Esas sillas...

¿Por qué demonios son tan detestables e incomodas las sillas de los Transmilenios?

No sé si a quien está leyendo esto le haya pasado algo similar, pero a mi, siempre me ocurre.

Después de haber durado ya gran parte del recorrido de pie, por fin, alguien deja una silla libre, y uno, ansioso se abalanza sobre ella, cómo si alguien se la fuera a arrebatar.
Ya cuando por fin la silla está ubicada bajo las nalgas, uno se siente descansado. Pero gracias a ese "diseño" que les pusieron, uno, después de pocos momentos de deleite se empieza a rodar hacia el puesto del frente.
Y no importa que haga, no importa como ponga la cola, el jopo, el culo o como usted le llame.. Siempre, siempre se va a rodar, y va a tener que acomodarse nuevamente, hasta que se baje del Transmilenio.
Y esto no debería ser así! Sería ideal que uno se sentara, acomodara las nalgas en el punto que le plazca y estas se pudieran quedar ahí.
Pero ¿Cómo se podría lograr eso?
Pues, creo yo, de una forma muy simple (aunque no muy estética), poniéndole un forro como el de las busetas a las sillas. (Al menos con esos nunca se me ha presentado el problema de terminar con las nalgas por fuera del asiento, casi comiéndome las rodillas.)

viernes, 11 de marzo de 2011

Ese pequeño paso...

El siguiente es un texto que escribi basado en dos cosas, la primera un problema o situación por la que todos hemos pasado y la segunda, una imágen que representa esta situación. (La imágen es un comic de Ricardo Liniers)
Acá dejo la imágen -->







Y acá va el pequeño texto. Este si, de mi autoria.


Mi garganta está seca, el cuerpo apenas me responde, estoy extremadamente cansado.
Con torpeza me levanto de la cama, tanteando el camino para no tropezar. Mis ojos están cercanos a cerrarse y el resto de mí apunto de sucumbir, pero esa desgraciada sed en la mitad de la noche fue lo que me hizo salir de las acojedoras garras de Morfeo y sé que no volveré a caer en ellas si no bebo aunque sea un sorbo de agua.
Caminando en la oscuridad hacia el baño, intentando recordar el camino... Levanto mi pie derecho (lo cual no es raro, pués estoy caminando) pero en ese acto tan natural y fluido algo se atravieza en el camino de mi pie... Si, esa maldita esquina de esa maldita puerta, que parece estar ahi con la intención de estorbar... El dolor y la rabia al golpearme son detestables, empiezo a gritar silenciosamente. Ahora no hay cansancio, solo frustración... Si, es ese momento por el que todos hemos pasado, ese momento que más que dolor produce rabia.