Y Odin dijo: Un lobo que duerme no obtendrá su alimento y una batalla no se gana descansando.

miércoles, 29 de junio de 2011

Humillación

No sé porque escribí esto, solo me salió.
Ahí va.


Ignorar, saber que estoy ahi y despreciarme.
Actuar con indiferencia, decir la más cruda verdad sin una sola palabra.
Devastar, con tanta facilidad que pareciese que lo hicieras como si de respirar se tratase.
Herir, sin siquiera mover un musculo.
Destruir, permitir que yo sólo lo haga y disfrutar observando.
¡Te pido a gritos que me hables, que me mires, que almenos me escupas!, pero no, tú sigues ahí, en tu nube flotante sin siquiera notar mi existencia.
Mejor dejame morir, pero deja de humillarme.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Prosa espontánea.

El día de hoy realicé un ejercicio bastante peculiar, en el cual primero se debía inducir un estado de trance y luego se empezaba a escribir oyendo jazz. En el proceso de relajación o trance inducido me sucedió algo extraño, poco después de haber comenzado, teniendo los ojos cerrados las pupilas se movían de un lado a otro sin parar, y así duré hasta que termino esa primera parte del ejercicio.
Al escribir sentía todo extraño, la mano fluía al ritmo de la música, todo fluía.
Escribí dos textos en este ejercicio, no tienen nada que ver el uno con el otro, aparte de compartir la misma técnica de creación.
Publicaré sólo uno de ellos en este post, el otro, tal vez más tarde u otro día.

Ahí va.



Ver su cara en los huesos. Sus ojos como esferas sin vida que solo transmiten muerte, tristeza, dolor. Ella sentada observando, velando por él, sufre tanto o más viéndole padecer tal agonía.
Sus pies hinchados, su rostro casi sin vida que transmite agonía nos habla. Pide a gritos partir pero el cuerpo no le deja ir
Duele verle, se sufre tanto o más que él. Todos lo sentimos como una estaca clavada en el pecho que nos desgarra, pero él aún no se va, sigue sufriendo al igual que nosotros al ver su dolor.
Recordar las ya pasadas pero no olvidadas tardes que compartí con él me hace sentir pena de mi mismo por no haberle aprovechado en su momento, pero él ya no está más.
La agonía en su cuerpo, el dolor en su mirada, el llanto en su honor.
Duele verle así, mas sería inútil pedir que se quedara o regresara. No lo hará, mejor que no esté, mejor que deje de ser, prefiero eso a volverle a ver como aquí lo recuerdo. No es grato tenerlo así en la memoria. Le duele a la mente el recuerdo del alma y la nostalgia. Ella llora sin consuelo, cantándole para que se vaya. Todos miran emotivos, yo ya me fui, pero sigo con él y aún lo estoy, como él lo está conmigo.
Oír la noticia me devasta, no sé que decir, no sé que pensar, sé que sentir, alivio por no tener que verle sufrir.
Sé que aunque duela es mejor.

martes, 24 de mayo de 2011

Religulous.

Bueno gente, como lo prometido es deuda... Acá les dejo la película, se trata de Religulous.
No les cuento de que se trata pero espero que les guste, en lo personal me encanta y espero que a ustedes  aunque sea les guste.


Les dejo el link para verla en Cuevana, lo unico que deben hacer es seleccionar la fuente desde la que quieren reproducir el video y dejar que cargue :)

Cuevana - Religulous

domingo, 22 de mayo de 2011

Regreso a este abandonado Blog.

Bueno, ya hace bastante tiempo que no publico nada en el blog, así que me he puesto en la tarea de traerles a ustedes tres cosas.
La primera, y la que podrán ver en este post, será un texto mio.
La segunda, una película.
Y la tercera, un disco recomendado

Ahi va el texto.

***

Persistencia en el lenguaje, eternidad en la memoria.


En varias ocasiones Borges alude a la inmortalidad en sus relatos, hablándonos de esta como algo alcanzado por medio del lenguaje. En varios de sus relatos encontrados en El Aleph podemos observar varios ejemplos de esto.
En “El Inmortal” Borges nos cuenta sobre un hombre que decide salir en busca de un río que se supone le brindará la inmortalidad. Empieza su travesía con un buen grupo de hombres, quienes son sus seguidores, pero al cabo del tiempo todos mueren dejándolo sólo. Ya después de haber viajado por su cuenta un tiempo, la muerte parece también querer tomarlo, y próximo a perecer por la deshidratación bebe de un río por el cual corre agua turbia y arenosa, sin saber que precisamente ese era el río que tanto había anhelado encontrar y por el cual sus seguidores habían muerto. Cerca al río habitaba una tribu de trogloditas, los cuales resultaban extraños para el viajero, quien después de haber estado mirando como un observador externo un tiempo, decide salir de donde se encontraba para continuar con su búsqueda de la ciudad de los inmortales, y desde este punto es acompañado por uno de los trogloditas quien decide seguirlo en su travesía. Éste, que se hace llamar Argos, dice ser quien escribió La Odisea y también le dice al viajero que aquel turbio arroyo del que había bebido era en realidad el río de la vida eterna y que gracias a este la gente de su tribu era inmortal.
En esta ocasión la inmortalidad alcanzada por el troglodita (Homero) es una que se refiere no a la inmortalidad de la carne o del espíritu, sino a la del pensamiento, la ya mencionada inmortalidad en el lenguaje. Podemos decir que Homero es inmortal en su obra y lo seguirá siendo hasta que esta deje de ser leída por los hombres.
En “La escritura de Dios”podemos observar otro homenaje al lenguaje, pero en esta ocasión no como fuente de vida eterna, sino como ese algo que da poder de regir sobre algo o alguien. En este caso, Tzinacán, preso en la cárcel recuerda que Dios previendo el fin de los tiempos escribió, una sentencia mágica el primer día de la creación. Piensa que ese mensaje divino debe estar escrito en algo inmutable para que perdure a través de los siglos, quizá un río, una montaña o en él mismo, pero después se da cuenta que todo eso puede mutar con el tiempo.
Un día pensó: “¿qué tipo de sentencia podría escribir un Dios?”, pero se dio cuenta que Dios no necesitaba ninguna sentencia, con una sola palabra podía abarcar la plenitud.
Fue entonces cuando ocurrió la unión con la divinidad, vio una rueda que estaba por todas partes, bastaría pronunciar las catorce palabras escritas para regir la tierra. Pero en ese momento eso carecía de importancia, porque él ya no era nadie.
Y tal vez Tzinacán ya no era nadie porque como el mismo dice, ni siquiera él se acuerda de él mismo, y creo yo, que si uno no se recuerda, es difícil que alguien más lo haga.
Emma Zunz: En este relato el padre de Emma, perdura en el lenguaje al igual que Homero, pero no lo hace de la misma manera, no, él permanece para Emma expresado en su voluntad, resguardada por el lenguaje. Y si no fuera por el lenguaje Emma no se habría enterado de la muerte de su padre ni del nombre del responsable del suicidio de este.

Realmente dudo que se tenga conciencia del poder que puede brindar el lenguaje a los hombres, no sólo como camino de la comunicación, sino como ese algo que nos da la posibilidad de dar orden al caos, tener control sobre las cosas (tal vez también sobre las personas) y sobre todo que nos permite postrarnos en la eternidad de la memoria y en la persistencia del lenguaje.
En el lenguaje, si tenemos suerte prevaleceremos, de lo contrario seremos olvidados en el intento.

miércoles, 27 de abril de 2011

Inmortalidad.


Suponer... ¿Qué mejor manera de empezar un texto cómo este?
Supongamos que yo, como Borges, también tengo otro yo, ese otro que puede ser inmortal, puede perdurar a traves de siglos, de eras, de pensamientos, ese otro yo que vive en el lenguaje y es lenguaje.
Y no seré yo, el que no es lenguaje, quien sea recordado. Si es que alguna ves lo llego a ser.

Ya que empecé suponiendo, continuaré haciendolo un poco más.
Talvez ahora más que suponer, imaginaré, y le pediré a usted, lector, que lo haga conmigo.
Imagine, imagine que nuestro mundo, nuestra vida, nuestro todo es como el Ajedrez, como el Ajedrez de Borges. Imagine al universo, cosmos o en lo que usted crea que estamos parados como una eterna (pero no infinita) secuencia de tableros, en la cual, usted controla a las piezas, pero a la vez es controlado por algo o alguien más que lo trata a usted como una simple ficha de este juego. Sólo piense en eso, imagine que usted, al igual que las piezas que usted cree controlar, también es controlado, bien sea por ese ente que llamamos destino o por algo superior o simplemente más grande que usted, como algún dios o ser superior.

Desaparecer... ¿No todos lo haremos en algún momento?
Esto último no es una suposición, támpoco algo que yo imagine o le pida a usted que lo haga. No, esto es una afirmación, y talvez de las pocas (si no la única) verdad absoluta.
Llegará el momento, talvez por muchos temido, en el que esa parte, ese ser que no es el inmortal, quede en el olvido.
Será en ese momento, cuando el tiempo lo haya deborado y la tierra ya lo haya consumido, que seré, totalmente olvidado.
Ya cuando esto haya sucedido, ya cuando no me recuerden a mi, ahí, en ese momento, dejaré de existir. Nada somos si no nos imaginan, nuestra existencia es solo el reflejo de un vago pensamiento.

Ya cuando todo esto haya sucedido, mi otro yo seguirá ahi. Ese que por medio de tintas y papiros alcanzó la inmortalidad.
Él, o ese (¿o yo?), supo mejor que esa parte de mi que ahora yace en un hoyo el saber vivir.

Sé que no podré luchar jamás contra ese ser inmortal.




Algunas veces me pregunto ¿Realmente fuí yo quien creó a ese otro yo que sabe (o almenos intenta) alcanzar la inmortalidad? ¿O es que acaso es él quien me ha creado a mi.

martes, 12 de abril de 2011

Corre.

Siente los pasos detrás siente sus voces acercarse siente sus manos a punto de alcanzarte corre corre no dejes que te atrapen siente el sudor bajar por tu frente siente tu corazón estallar corre corre no mires atrás te van a alcanzar corre corre se están acercando no te detengas no importa el cansancio huye corre huye y corre y no te detengas.

lunes, 11 de abril de 2011

Esas sillas...

¿Por qué demonios son tan detestables e incomodas las sillas de los Transmilenios?

No sé si a quien está leyendo esto le haya pasado algo similar, pero a mi, siempre me ocurre.

Después de haber durado ya gran parte del recorrido de pie, por fin, alguien deja una silla libre, y uno, ansioso se abalanza sobre ella, cómo si alguien se la fuera a arrebatar.
Ya cuando por fin la silla está ubicada bajo las nalgas, uno se siente descansado. Pero gracias a ese "diseño" que les pusieron, uno, después de pocos momentos de deleite se empieza a rodar hacia el puesto del frente.
Y no importa que haga, no importa como ponga la cola, el jopo, el culo o como usted le llame.. Siempre, siempre se va a rodar, y va a tener que acomodarse nuevamente, hasta que se baje del Transmilenio.
Y esto no debería ser así! Sería ideal que uno se sentara, acomodara las nalgas en el punto que le plazca y estas se pudieran quedar ahí.
Pero ¿Cómo se podría lograr eso?
Pues, creo yo, de una forma muy simple (aunque no muy estética), poniéndole un forro como el de las busetas a las sillas. (Al menos con esos nunca se me ha presentado el problema de terminar con las nalgas por fuera del asiento, casi comiéndome las rodillas.)